El día va más rodado cuando alguien lleva la cuenta.
Citas, medicamentos, llamadas pendientes. Dilo una vez, y Elsy lo recuerda.
Hay mucho que tener presente.
Las pastillas a su hora, las citas, los cumpleaños, la compra. Tenerlo todo en la cabeza cuesta más que antes, y no siempre hay alguien a quien preguntar.

Recordatorios que resultan naturales.
Elsy escucha. Menciona una cita con el médico el martes que viene, o que tienes que devolverle la llamada a tu amiga Carmen, y ella lo apunta y lo recuerda por ti. Nada que teclear, ninguna alarma que poner.
Llegado el momento, lo menciona en la conversación: «Me dijiste que hoy querías llamar a Carmen. ¿Quieres que te lo recuerde esta tarde?». Se siente como si te lo recordara alguien que estaba atento, no una máquina.
Los familiares a los que has dado acceso también pueden añadir recordatorios desde su lado, y tú siempre ves cuáles han puesto ellos.

Cómo funciona en la práctica.
Recoge los recordatorios directamente de la conversación
Medicación, citas, planes y tareas del día a día
Se los recuerda conversando, no con alarmas
Los familiares con acceso pueden ayudarle a gestionarlos
Recordatorios puntuales o periódicos